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Srebrenica 1995, Siria 2012. ¿Hemos aprendido algo?

Un día después de que el mediador de las Naciones Unidas en el conflicto sirio, Kofin Annan, admitiera el fracaso de su plan de paz y presentara su dimisión del cargo, se ha reunido (ayer viernes) la Asamblea General de la ONU para aprobar una tibia resolución de denuncia de la represión protagonizada por el régimen de El Asad en Siria. Decimos tibia porque la resolución elimina de su texto, fruto de las presiones de Rusia y China, la exigencia de que El Asad abandone el poder.

En defensa de la Asamblea General, cabe reconocer, en cambio, que trató en su reunión de ayer de presionar al Consejo de Seguridad, instándolo a que supere la parálisis en que lo tiene sumido el veto de China y Rusia a condenar al Gobierno de El Asad. Cabe recordar que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es el único órgano capaz de imponer sanciones y abrir la vía a una misión armada de la Alianza Atlántica.

A todo esto, han tenido que transcurrir 16 larguísimos meses de sangriento conflicto y contarse unos 20.000 fallecidos (según los rebeldes), pero sobre todo ha tenido que renunciar expresamente Kofi Annan a su papel de mediador y abandonarse su plan de paz, para que el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, haya dado un paso al frente con una de sus declaraciones más rotundas hasta la fecha, la primera en la que invita a la acción: dijo que “hay indicios de crímenes contra la humanidad o crímenes de guerra en la ciudad siria de Alepo en los últimos días“. Y añadió que “debemos demostrarle a la ciudadanía de Siria que aprendimos las lecciones de Srebrenica“. ¡A buenas horas!.

Para empezar, de indicios nada. Son evidencias. He aquí una fotografía distribuida por la agencia EFE hace ya bastante semanas.

Nada me gustaría más que la comunidad internacional demostrase que verdaderamente aprendió las lecciones de Srebrenica. Pero me temo que no las aprendió. Ojalá me equivoque.

Hagamos un poco de memoria con respecto a la matanza de Srebrenica. Muy recomendables esta tribuna de Ángel Santa Cruz y este reportaje de El País, ambos texto de finales de los noventa. Para una comprensión profunda, no sólo de lo que pasó en Srebrenica, sino de la Guerra de Bosnia en su conjunto, resultan imprescindibles las crónicas que Ramón Lobo escribió para El País en los 7 viajes que realizó entre 1993 y 1995 para cubrir el conflicto. Están todas ellas reunidas en este post de su blog. En julio de 2005, diez años después de la matanza, Ramón regresó a Srebrenica y escribió este reportaje. Muy recomendable también este otro texto suyo, de 2010. Fundamental, también, por supuesto, el demoledor informe sobre la caída de Srebrenica publicado por Naciones Unidas en noviembre de 1999, donde trata depurar responsabilidades y extraer lecciones para el futuro. El informe es largo (126 páginas) y complejo, pero al menos debe repasarse el epígrafe final de “Lecciones para el futuro”. Contiene 9 párrafos, que trataré de resumir a continuación (la negrita es mía):

  1. Las operaciones de mantenimiento de paz que se utilicen como sustituto de un consenso político probablemente fracasarán. El mantenimiento de la paz y la guerra son actividades diferentes que deben mantenerse separadas. Nunca más se deberán desplegar fuerzas de paz en situaciones en las que no se haya concertado una cesación del fuego o un acuerdo de paz.
  2. Las zonas protegidas y zonas seguras sólo tienen sentido si las partes beligerantes están de acuerdo en proteger a la población civil y decretan un alto el fuego en esas zonas. Imponerlas desde el exterior cuando las partes beligerantes no las reconocen y continúan con la guerra, no tiene sentido, y menos aún pretender protegerlas con fuerzas de paz en lugar de con una fuerza militar disuasiva digna de crédito.
  3. La falta de una comprensión verdaderamente profunda de los objetivos bélicos serbios, tuvo consecuencias en los planos político y militar, y condujo a la ONU a una política de apaciguamiento.
  4. A pesar de que la responsabilidad principal por lo ocurrido corresponde a los que perpetraron la masacre, la comunidad internacional en su conjunto, el Consejo de Seguridad, la Secretaría de Naciones Unidas y la misión en el terreno tuvieron también su parte de responsabilidad debido a su parálisis inicial y demora en el uso de la fuerza.
  5. La lección fundamental es que, ante cualquier intento deliberado y sistemático de aterrorizar, expulsar o asesinar a toda una población, es preciso recurrir resueltamente a todos los medios necesarios para frustrarlo y demostrar la voluntad política de aplicar las medidas que correspondan hasta su conclusión lógica. En los Balcanes ha sido necesario aprender esta lección no una, sino dos veces (Bosnia y Kosovo). No se puede tratar de concertar un arreglo negociado con un régimen sanguinario y sin escrúpulos.
  6. La experiencia de las Naciones Unidas en Bosnia ha sido una de las más difíciles y penosas de su historia. A causa de nuestros errores, nuestra falta de criterio y nuestra incapacidad para reconocer la magnitud del mal al que nos enfrentábamos, dejamos de cumplir con nuestro deber de salvar a la población de Srebrenica de la campaña serbia de asesinatos en masa. Lamentamos profundamente las oportunidades perdidas para restablecer la paz y la justicia. Lamentamos profundamente que la comunidad internacional no actuara resueltamente para poner fin al sufrimiento de Srebrenica y a una guerra que había causado tantas víctimas. Srebrenica cristalizó una verdad que las Naciones Unidas y el mundo entero comprendieron demasiado tarde: Bosnia no era sólo un conflicto militar, sino también un imperativo moral.
  7. En última instancia, el único acto de desagravio significativo y perdurable que podemos ofrecer a los ciudadanos de Bosnia y Herzegovina que depositaron su confianza en la comunidad internacional, consiste en hacer en el futuro cuanto esté a nuestro alcance para que nunca vuelvan a ocurrir tragedias como ésta. Cuando la comunidad internacional contrae solemnemente la promesa de salvaguardar y proteger a civiles inocentes de una matanza, debe estar dispuesta a respaldar su promesa con los medios necesarios.
  8. Para asegurarnos de que hemos aprendido cabalmente las lecciones de los trágicos acontecimientos descritos en este informe, insto a los Estados Miembros a que inicien un proceso de reflexión y análisis centrado en las cuestiones fundamentales que se han señalado aquí, con miras a definir claramente y mejorar la capacidad de las Naciones Unidas de responder a conflictos de distinta índole. Propongo que abordemos cuestiones tales como la disparidad entre los mandatos y los medios para cumplirlos; la inadecuación de los factores simbólicos de disuasión ante las campañas sistemáticas de violencia; la ambivalencia generalizada, en las Naciones Unidas, con respecto al uso de la fuerza para establecer la paz; la cuestión de una ideología institucional de imparcialidad aún en los casos de intento de genocidio y toda una serie de cuestiones doctrinarias e institucionales que afectan profundamente la capacidad de las Naciones Unidas de mantener la paz y ayudar a proteger a las poblaciones civiles en los conflictos armados. La Secretaría está dispuesta a participar en ese proceso.
  9. En el presente informe se describe en detalle, de manera meticulosa, sistemática, exhaustiva y, en última instancia, desgarradora, el descenso de Srebrenica a un abismo de horror sin paralelo en la historia de Europa desde la segunda guerra mundial. Insto a todos a que lo examinen atentamente. Los hombres acusados de este crimen de lesa humanidad nos han recordado a todos, y en particular a las Naciones Unidas, que el mal existe. Nos han enseñado también que el compromiso contraído por las Naciones Unidas de poner fin a los conflictos en el mundo no excluye los juicios morales; al contrario, los exige.

Mucho me temo que ni la Asamblea General de las Naciones Unidas, ni la Secretaría, ni el Consejo de Seguridad, ni los Estados Miembros, ni la opinión pública, hemos aprendido las lecciones de Srebrenica y en general de la guerra de Bosnia. Y ya sabemos que cuando no se aprenden o no se quieren aprender las lecciones de la Historia, ésta acaba por repetirse.

Así que por favor, ¡ACTÚEN YA! ¿A qué están esperando?

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